La primera generación punk neoyorquina se destacó por tener sonoridades bastante disímiles; desde Ramones hasta Patti Smith, todos compartieron un espacio común: el CBGB, escenario que se transformó en escuela del naciente movimiento, donde los Talking Heads demostraron ser alumnos aventajados.
El debut de la banda ya daría algunas luces de la originalidad en su sonido. El disco abre con "Uh-Oh, Love Comes to Town", una canción con aires caribeños -marimbas incluidas- donde dejan en evidencia la inquietud por mezclar ritmos; en este caso dicha unión suena forzosa. Por el contrario, "New Feeling" da una buena muestra funk en clave punk, o lo que posteriormente se conocería como new wave. "Tentative Decisions" y "Who Is It?" siguen la misma tónica, mientras que "No Compassion" se inclina a los sonidos de sus compañeros de escena, Television. El punto más alto del disco, que también resultó ser el puntapié de su carrera, es "Psycho Killer"; con el bajo tan punzante como inconfundible de Martina Weymouth, David Byrne se pasea por el monólogo interno de un sicópata. Una composición inevitablemente pegajosa condenada a transformarse en clásico.
77 es el primer escalón de un trabajo que irá creciendo en cada registro, alcanzando su punto más alto con Remain in Light. En el caso de este debut, Talking Heads propone una fórmula donde reinterpretan el groove de las guitarras de funk, dándole un estilo más seco y aportando en definir las nuevas sonoridades que se forjaban en la sesiones del CBGB. Con todo derecho se les puede considerar la piedra angular del dance punk.
3.0/5.0
3.0/5.0
